El Partido Libertario llevó la celebración del Día del Libro al barrio de República, obsequiando a los vecinos marcadores de páginas con recomendaciones de lecturas. Entre estas se encontraban obras clásicas como «1984» de George Orwell, «Nuestro Enemigo El Estado» de Albert Jay Nock, «La Rebelión de Atlas» de Ayn Rand, «Principios de Economía Política» de Carl Menger, «Los Orígenes del Totalitarismo» de Hannah Arendt y «Historia General de las Drogas» de Antonio Escohotado. La iniciativa fue liderada por el Coordinador Nacional, Cesar Torres, y contó con la participación activa de varios militantes, quienes disfrutaron de una jornada enriquecedora, entablando diálogos interesantes con los estudiantes.
“1984» de George Orwell: Una distopía que describe un futuro totalitario donde el gobierno controla todos los aspectos de la vida de las personas, incluyendo sus pensamientos y acciones.
“Nuestro Enemigo El Estado» de Albert Jay Nock: Un ensayo que argumenta en contra del crecimiento del poder estatal y aboga por la libertad individual y la limitación del gobierno.
“La Rebelión de Atlas» de Ayn Rand: Una novela que presenta un mundo donde los innovadores y creadores se rebelan contra la opresión del gobierno y defienden la importancia de la libertad individual y el capitalismo.
“Principios de Economía Política» de Carl Menger: Un trabajo fundamental en la economía que establece los principios de la teoría del valor y la utilidad marginal.
“Los Orígenes del Totalitarismo» de Hannah Arendt: Un análisis profundo sobre los factores que contribuyen al surgimiento del totalitarismo en el siglo XX, explorando sus raíces históricas y políticas.
“Historia General de las Drogas» de Antonio Escohotado: Un estudio exhaustivo sobre el uso y la regulación de las drogas a lo largo de la historia, desafiando las percepciones convencionales sobre el tema.
El Partido Libertario reafirma su compromiso con la batalla cultural para recuperar el camino de progreso de Chile. Reconoce que la transformación de la sociedad no solo se logra a través de cambios políticos, sino también a través de la promoción de ideas y valores que fomenten la libertad individual, la responsabilidad personal y el respeto mutuo. Por lo tanto, invita a todos aquellos que comparten esta visión a unirse a sus filas y contribuir a la construcción de un Chile más próspero y libre.
¡Únete al Partido Libertario de Chile y sé parte del cambio hacia una sociedad más libre y justa!
El «Encuentro por la Libertad» se celebró el pasado jueves 21 de marzo, convocando a un grupo diverso y enérgico de representantes de organizaciones sociales, junto con el destacado diputado Johannes Kaiser, bajo la iniciativa y organización del Partido Libertario de Chile. Este evento se destacó por sus exposiciones inspiradoras y por servir como un punto de encuentro para aquellos comprometidos con la lucha por la libertad.
La jornada inició con palabras de Ítalo Omegna, presidente del Partido Libertario, quien no solo contextualizó el encuentro en relación a la importancia del legado de figuras como Friedrich von Hayek y Murray Rothbard, sino también en conmemoración de Ronald Ojeda, cuyo trágico asesinato por agentes de la narco-dictadura venezolana subrayó la urgencia y la relevancia de la causa libertaria. Omegna agradeció a los presentes y a las figuras que, aunque ausentes, expresaron su apoyo y solidaridad con el evento.
Un elemento distintivo del encuentro fue la manera en que cada representante se presentó, abordando tres preguntas esenciales: ¿Quién es? ¿Qué hace? y ¿Por qué lo hace? Esta dinámica fomentó un intercambio profundo y personal, permitiendo a los asistentes comprender las múltiples facetas de la batalla cultural por la libertad, y promoviendo una atmósfera de testimonios profundamente inspiradores.
La participación de figuras como el diputado Kaiser y líderes de distintas organizaciones subrayó el amplio espectro de la lucha por la libertad, desde el activismo político hasta el compromiso intelectual y social. Este encuentro marcó el principio de una serie de reuniones futuras destinadas a fortalecer vínculos y promover un frente unido en la defensa de los valores libertarios.
La historia de Ronald Ojeda, compartida por Omegna, no solo sirvió como un recordatorio sombrío de los peligros que enfrentan aquellos que luchan contra el totalitarismo, sino también como una fuente de inspiración para continuar la lucha con valentía y determinación.
El «Encuentro por la Libertad» se consolidó como un evento crucial para el Partido Libertario y para el movimiento libertario en Chile, señalando un compromiso renovado con la promoción de la libertad como principio fundamental. La reunión dejó en claro que, a pesar de los desafíos, hay una comunidad decidida a avanzar en la defensa de la libertad, el respeto por los derechos individuales y la promoción de una sociedad más justa y libre.
El Día de Campo Libertario, un evento organizado para conmemorar el aniversario de la muerte de Friedrich von Hayek y el nacimiento de Murray Newton Rothbard, se llevó a cabo este domingo con gran éxito, reuniendo a militantes y sus familias del Partido Libertario. La celebración tuvo lugar en el Rancho Los Bustos en Curacaví, donde los asistentes disfrutaron de un asado, charlas enriquecedoras y una atmósfera de camaradería. Además de saborear la comida y las conversaciones, los participantes se divirtieron con diversas actividades como natación, descanso en hamacas, y juegos de fútbol, voleibol y ping-pong. El evento también incluyó sorteos de libros, tazones, entre otros premios.
La tarde no solo sirvió como un momento de unión y esparcimiento sino también marcó el inicio de las actividades del Partido Libertario para el año 2024. Durante el evento, Ítalo Omegna, presidente del partido, rindió homenaje a Ronald Ojeda, un militante recientemente asesinado por la narco-dictadura venezolana, destacando su valentía y serenidad como fuentes de inspiración en la lucha por la libertad. Omegna subrayó la importancia del conocimiento en la batalla contra el colectivismo imperante en Latinoamérica y criticó la indolencia e ignorancia que aquejan a la derecha del país.
Por otro lado, Fernando Urrutia, tesorero general del partido, aprovechó la ocasión para alentar a los asistentes a convertirse en sostenedores del partido. Resaltó los beneficios de este compromiso, como invitaciones a eventos privados con figuras políticas destacadas, descuentos en mercancía oficial, entre otros. Urrutia enfatizó que el apoyo económico de los sostenedores es fundamental para la realización de actividades más complejas y frecuentes por parte del Partido Libertario.
El Día de Campo Libertario no solo fue una jornada de confraternización y recreación sino también una plataforma para reafirmar los valores y objetivos del partido, promover el compromiso de sus miembros y honrar la memoria de aquellos que han luchado valientemente por sus ideales.
Este 8 de marzo, mientras los colectivos de la izquierda extrema feminista y el gobierno caminaban por la alameda celebrando el Día Internacional de la Mujer trabajadora, en el cementerio Canaán, en Pudahuel, un niño de 6 años, inquieto, jugaba entre las sillas que se ubicaban frente a una tumba cuya superficie se encontraba adornada con diversas coronas de flores.
Este niño trepaba entre las sillas, intercalando con pequeñas pausas para pedir a su mamá algo de comer o preguntarle en cuánto rato volvían a casa.
Ese pequeño aún no tenía conciencia del lugar donde se encontraba ni que era lo que convocaba la ceremonia.
En la tumba, a unos metros bajo la tierra, yacía el cuerpo de su padre.
Ronald Ojeda Moreno, un ex-teniente del ejército venezolano que habitaba nuestro país en calidad de refugiado político, fue secuestrado, torturado y asesinado en territorio nacional. Uno de los sospechosos: El gobierno de Venezuela.
Ronald era una persona inquieta, de esas que les alcanza el tiempo para todo. Seguramente han conocido a alguien como Ronald. Esas personas que, si se trataba de ayudar a un familiar o un amigo, llegaban inmediatamente, ya sea para pintar una pared, ayudar en una mudanza o juntarse a conversar y tomar una cerveza, aunque Ronald apenas tomaba.
Era de aquellos cuyas ganas de salir adelante le impedían dormir muchas horas, organizado, trabajando en todo lo que se le ocurriera o presentará la oportunidad.
Un padre, un esposo y un amigo. Su esposa me contaba cómo Ronald le hablaba de que quería subir de peso y seguía a un influencer fitness de tiktok a quien le llamaba “mi coach”. “Amor, mi coach dice que tengo que comer estos carbohidratos, estas proteínas.” Relataba la viuda entre risas.
Esa inquietud y ese interés en ayudar a quien lo necesitara lo llevaron el año 2017 a cuestionarse junto a un puñado de soldados en Venezuela la legitimidad del régimen al cual servían. Esta reunión, o más bien, esta conversación, fue motivo para que el día 25 de marzo de 2017 Ronald fuera llevado detenido de manera clandestina a la cárcel de Ramo Verde en Caracas y donde fue sometido a sistemáticas torturas. La familia en ese entonces no sabía qué le había pasado hasta que unas semanas después le permitieron llamar a su esposa para advertirle que estaba vivo.
9 meses estuvo recluido de manera clandestina por la narco-dictadura de izquierda, hasta que finalmente el 30 de noviembre del mismo año consiguió escapar. Se escondió en Venezuela por un tiempo hasta que bajen las alarmas y apenas vio la oportunidad, huyó del paraíso socialista latinoamericano.
Tras encontrarse con su esposa y su pequeño hijo en Perú, viajan a Chile solicitando asilo político. País donde finalmente se establecen y comienzan su nueva vida.
Tiempo después, una vez otorgada la condición de refugiado político, Ronald es secuestrado desde el interior de su departamento ubicado en la comuna de Independencia, frente a su esposa y su hijo de 6 años -a quienes durante la búsqueda se les aconsejó guardar silencio-. Finalmente, el 1 de marzo, el cuerpo de Ronald fue encontrado bajo tierra a metro y medio de la superficie en una maleta con evidencia de haber sido torturado. Tras largas indagatorias, su cuerpo fue finalmente entregado a sus familiares, quienes le dieron sepulcro este viernes 8 de marzo.
En el inhumanamente tardío discurso del presidente al referirse a la narco-dictadura, la palabra “autoritario” reemplaza a “totalitario” y, si bien reconoce violaciones de derechos humanos en el país caribeño, la palabra “sistemático” se encuentra ausente. Esa misma palabra que repitió con tanto ahínco al describir el actuar del difunto presidente Piñera durante el intento de golpe izquierdista perpetuado en 2019.
Cuando las violaciones no son sistemáticas, sino más bien hechos aislados, se respaldan las declaraciones de la ex Alta Comisionado de Derechos Humanos de la organización de naciones unidas, Michelle Bachelet, quien le pidió a través de redes sociales a Nicolás Maduro que terminará con la “tendencia” dictatorial de su régimen. “Tendencia” porque cuando la izquierda habla de hechos aislados, entonces no estamos tratando con una dictadura consolidada, cuyas políticas y régimen del terror han generado la hambruna de su pueblo y el éxodo de más de 7 millones de venezolanos.
Qué curioso que quienes se han apropiado del discurso de los derechos humanos, aquellos que alzan la bandera de la justicia social, no se hayan hecho presente en el funeral de un refugiado político que fue torturado bajo una dictadura y posteriormente secuestrado, torturado y asesinado en territorio nacional y bajo el alero de una gobierno de extrema izquierda como el de Gabriel Boric. Tal vez, la justicia social no es aquello que dicen que es.
Un gobierno cuyos miembros de coalición han justificado el brutal crimen de Ronald por tratarse, según ellos, de alguien que intentó un magnicidio al dictador Nicolás Maduro. Por supuesto, el Partido Comunista no sostiene igual estándar para con el intento de magnicidio a Augusto Pinochet ni con quienes asesinaron en plena democracia al senador Jaime Guzmán.
Como si resultara poco, algunos comunistas han intentado instalar la idea de que el sofisticado secuestro consistía en un simple ajuste de cuentas entre narcotraficantes. Esto se debe a la participación del Tren de Aragüa en el crimen, peligrosa organización que lleva años operando en nuestro país.
Durante la investigación se descubrió que, Walter Rodríguez Pérez, quien sería el autor intelectual del operativo, habría trabajado para el gobierno venezolano por al menos siete semanas en el “GE despacho del Gobernador”, en Aragua. Uno de los hombres más poderosos de Venezuela. Esto puede ser sorpresa para quienes desconocen la relación del Tren de Aragüa con la narco-dictadura venezolana.
Pero lo cierto, es que el Tren de Aragüa inicia como un sindicato en la ciudad de Aragüa que se forma a razón del proyecto de construcción de un ferrocarril en aquel Estado. Sin embargo, la obra sorpresivamente se habría quedado sin fondos y, por lo tanto, inconclusa. No obstante, el sindicato continúa operando en la ciudad, obligando a los propietarios de pymes y otras empresas a contratar a sus miembros. De otra forma, sufrirían graves consecuencias.
Con la consolidación de la narco-dictadura, el Tren de Aragüa pasó a ser un brazo armado del gobierno, implementando servicios de secuestros, sicariatos y, por supuesto, siendo empleados para el tráfico de drogas, principal actividad comercial del régimen venezolano.
Para que se hagan una idea, se reporta que el cartel de Sinaloa envía frecuentemente emisarios a Venezuela para asegurar una producción y flujo constante de cocaína. Brian Blue, un peligroso narcotraficante de Surinam que se encuentra prófugo luego de que Insightcrime expusiera sus presuntos vínculos con el vicepresidente de su país, Ronnie Brunswijk, dirigió una importante red de tráfico de drogas transnacional que exportaba cocaína desde Colombia a Europa a través de Venezuela y Brasil, según una sentencia judicial brasileña. El mismo sitio reporta que exmiembros de la FARC, esos que no quisieron sumarse al acuerdo por la Paz de 2016, pero que guardan una buena relación con el presidente Gustavo Petro, no solo operan en suelo venezolano, sino que además mantienen alianzas y enfrentamientos con grupos criminales de Colombia y Venezuela, así como con contactos políticos y militares en territorio venezolano. El ELN guarda intima relación con el gobierno según el mismo sitio.
Las negociaciones entre bandas criminales y jueces son parte de la estructura gubernamental. Una ONG que trabaja con asuntos penitenciarios llamada “Una Ventana a la Libertad” reportó a principios de 2023 múltiples denuncias de jueces que exigían sobornos a cambio de servicios judiciales. Un juez en Venezuela gana entre USD100 y USD250 mensuales, lo que parece más bien un subsidio a un servicio que depende de los lucrativos acuerdos que realizan con los delincuentes. Esto el gobierno venezolano lo hace a propósito, dado que sobrevivir con un salario judicial es imposible, cierto nivel de corrupción se hace inevitable. Esto permite a los partidarios de Maduro aprovechar la impunidad, ofreciéndosela a los funcionarios judiciales leales a sus intereses, mientras que mantiene la posibilidad de enjuiciamiento como una amenaza implícita para aquellos que no ayuden a promover sus intereses. Misma conclusión sostiene el informe de la Misión Internacional Independiente de la ONU de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, en donde confirman que altos cargos del gobierno dictan habitualmente la forma en que los jueces resuelven los casos y cometen delitos con impunidad.
Les cuento esto a propósito de que el líder fugitivo del Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores alias “Niño Guerrero”, enviara a finales de enero de este año un sobre con grabaciones incriminatorias a la Fiscalía General. Estas grabaciones incriminaban al fiscal Renny Amundaraín Durán y a la defensora pública Adys Salcedo, quienes están siendo acusados por cargos de retardo u omisión intencional de funciones, obstrucción de la administración de justicia y asociación para delinquir.
Lo curioso es que el fiscal Renny Amundaraín Durán antes de negociar con el Tren de Aragua, dirigió las investigaciones de varios casos de ejecuciones extrajudiciales de alto perfil y encabezó las detenciones de activistas y periodistas críticos con el régimen del presidente Nicolás Maduro.
Es evidente que la molestia del líder del Tren de Aragua con el fiscal es compartida por el dictador venezolano.
Es por esto que todos los venezolanos saben qué buena parte de su país se administra desde las cárceles, las cuales se convirtieron más bien en centros de gerencia y atención al cliente del gobierno izquierdista. Incluso, es sabido, que las bases del tren de Aragua se encontraban establecida al interior de la cárcel de Tocorón en Aragüa hasta septiembre de 2023. Esto cambió tras la recuperación de 7 cárceles por parte del gobierno que servían como bases operativas para bandas criminales; por supuesto, cuando llegaron estas ya se encontraban vacías.
Esto que les cuento no es secreto de Estado ni mucho menos. No hace falta indagar mucho para conocer la realidad del país caribeño.
Por supuesto que Monsalve se encontraba al tanto de esto cuando decidió firmar un acuerdo de transferencia de datos con la narco-dictadura. Y por supuesto que en el Partido Comunista, fiel aliado del régimen al cual se niegan a llamar “dictadura”, estaban al tanto de esta realidad cuando tras el brutal asesinato del teniente Ojeda deciden invitar al embajador de Venezuela al homenaje anual de la comunista Gladys Marin.
Todo es muy sospechoso.
Es curioso que el 24 de enero de este año, Nicolás Maduro entregue por cadena nacional la lista de 33 soldados que han sido degradados y acusados de traición a la patria por la narco-dictadura. Crimen cuya pena consiste en al menos 30 años de cárcel. En esta lista, como pudo adivinar, estaba el nombre del teniente Ronald Ojeda Moreno.
También es curioso que menos de dos meses después de esta cadena nacional, a las 3 de la mañana, entren 4 venezolanos altamente entrenados, con uniformes de PDI y fuertemente armados al departamento de Ronald, encañonen a su esposa; quien al oír la voz de los efectivos se percató inmediatamente de que se trataba de compatriotas.
Son las 3 de la mañana y a su departamento entran 4 sujetos con sus armas de fuego en mano. La esposa de Ronald comienza a gritar mientras su hijo de 6 años llora desconsoladamente del terror. Entonces uno de los sujetos dirige su arma de fuego a la mujer y le grita que se calle. En ese preciso instante, la esposa del teniente Ojeda se percata de que se trata de venezolanos. Ronald mira a su mujer y le pide que se calme, diciéndole que todo va a estar bien.
Se lo llevan en calzoncillos y esposado caminando por los pasillos con un brazo alrededor de su cuello.
Es necesario destacar la serenidad con la que Ronald se ve en los videos. Una calma, coraje y dignidad que han tenido solo los grandes hombres de la historia durante situaciones de parecido desamparo y terror. A paso firme, erguido camina por los pasillos de su edificio dirigiendose hacia su ya anunciado fatal destino. Todo para proteger y tranquilizar a su familia. En los registros visuales del ascensor se le ve incluso respondiendo y alzando sus cejas a sus captores. No hubo lágrimas, no hubo súplicas, no hubo vacilación. Un video que estremece por su coraje.
La mujer esperó unos minutos y bajó corriendo a conserjería a preguntar por qué los dejaron pasar, asegurando que se trataba de venezolanos. El conserje le dijo que no, que eran chilenos. Sin embargo, más tarde aquel conserje declararía no estar seguro.
Inmediatamente, solicita llamar a carabineros. El número que primero responde es el 149, el fono familia. 3 horas más tarde, es decir, a las 6 a. m. llegan carabineros, quienes se toman con inentendible ligereza la situación. A tal punto que la viuda recuerda haber escuchado una que otra risa mientras tomaban sus declaraciones. “No se lo tome tan a pecho”, le dicen los carabineros en el lugar.
Lo cierto es que la búsqueda comenzó inusualmente tarde. Y Ronald fue encontrado 9 días después en el interior de una maleta en la que fue enterrado vivo en un campamento de Maipú en el cual viven haitianos.
Michelle Bachelet, la ex Alta Comisionado de Derechos Humanos que se niega a reconocer que Venezuela es una dictadura consolidada, la misma que pasó su exilio en Alemania Oriental sin jamás haber hecho declaración alguna con respecto a las violaciones de derechos humanos cometidas en el paraíso comunista que tuvo que construir un muro para que sus ciudadanos no se escaparan; la misma que en las filas de la organización terrorista MIR operaba bajo el seudónimo de comandante Claudia, fue quien en su segundo mandato traía aviones repletos con ciudadanos haitianos sin, al parecer, contar con un plan de integración. Es decir, sin un plan para saber en que trabajarán o donde se iban a alojar. Muy curioso.
Lautaro Carmona, presidente del Partido Comunista, hace unos días declaró que a mucha honra se niega a llamar a Venezuela una “Dictadura”.
Michelle Bachelet y Gabriel Boric se resisten a reconocer que se trata de una dictadura consolidada. Y ninguna autoridad se hizo presente en el funeral.
Por supuesto que no es casualidad. La presencia de Gabriel Boric o de alguna autoridad habría implicado reconocer en cierta medida que el régimen amigo venezolano habría estado involucrado en el crimen.
El silencio y ausencia cómplice del gobierno, a mí por lo menos no me sorprende. Es justamente personas como Ronald quienes desafían con su heroica dignidad a quienes carecen de ella. Estoy señalando que el gobierno y la gran mayoría de los líderes políticos junto con los acólitos de la justicia social no tienen dignidad porque han renunciado a ella. Y al igual como el verdadero arte, ese que conecta con lo bello, lo bueno y lo verdadero es capaz de mostrar al posmodernismo como la basura que en realidad es, las personas como Ronald revelan a quienes no poseen dignidad alguna.
Para la izquierda, los derechos humanos valen siempre y cuando sean funcionales para su causa y si la misma requiere entregar a un refugiado político en manos de una narco-dictadura dejando a un niño de 6 años sin su papá, entonces están dispuestos a sacrificarlo.
Es exactamente la misma razón por la que su ideología el siglo pasado asesinó a más de 150 millones de seres humanos y está claro de que si lo pueden volver a intentar, están dispuestos a hacerlo.
Pero no hay mal que dure mil años y por más que intenten manchar el nombre del teniente Ronald Ojeda Moreno con elucubraciones lúgubres, quienes conocimos a Ronald, jamás olvidaremos quién fue y lo que le hicieron.
Ronald Ojeda Moreno fue un padre, un esposo y un amigo. Pero sobre todas las cosas, un luchador por la libertad de su país de inquieto intelecto y sobresaliente valentía.
Alguien que estaba convencido de que la mejor manera para combatir a la izquierda latinoamericana era por medio del conocimiento y la educación. Su testimonio era aquello con lo cual contaba para hacer ver al mundo cómo opera el socialismo y sus fatídicas consecuencias. Prueba de esto es un libro en el que se encontraba trabajando, el cual relata su experiencia bajo el régimen y sus reflexiones.
El 21 de enero escribió en su cuenta de X: «Como amo la libertad, tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos». El Libertador.
Y vaya que fue severo con sus cobardes captores quienes creyeron que se arrodillaria ante ellos.
El teniente Ronald Ojeda Moreno es un mártir de la Libertad, víctima de un cobarde crímen que apunta a la narco-dictadura venezolana, quienes habrían actuado bajo el alero del gobierno de Gabriel Boric. Su crimen, lejos de asustarnos, nos entrega más fuerzas que nunca para seguir luchando en contra de la izquierda latinoamericana. Mientras su hijo continúa creciendo, y a medida que desarrolle conciencia de lo sucedido, sabrá que la valentía de su padre jamás será olvidada y su lucha continuará en el obrar de todos quienes ven en él una fuente de inagotable inspiración.
Después del plebiscito de 2023, es crucial reflexionar sobre los últimos y próximos cuatro años y evaluar el estado actual de nuestro amado país. Después de saberse los resultados, celebró tanto el gobierno de Boric como una parte de los Republicanos. Celebró José Manuel ‘Rojo’ Edwards, celebró Daniel Jadue. No obstante, mientras los políticos se abrazan entre ellos, la dura realidad de Chile persiste. Todos los datos empíricos demuestran que Chile está peor hoy en comparación al 2019. Peor aún, no hay señales de que esta tendencia cambie.
Todos los días cierran pequeñas y medianas empresas, el núcleo de nuestra economía. Los chilenos somos más pobres y el desempleo no deja de aumentar (8.9%). Esta falta de oportunidad laboral obliga a que muchos compatriotas caigan en la informalidad. No queda otra, total, el pan debe llegar a la mesa todos los días. Los decrecientes ingresos, a su vez, se ven afectados por la inflación, que supera el 4.4% en el año 2023. Lo que alcanza hoy, probablemente no será suficiente mañana. Todo gracias a la gestión de nuestra clase política.
Los pequeños negocios, que son los principales generadores de empleo, fuerón devastados durante el octubrismo de 2019. La extrema izquierda, con el respaldo de varios de sus dirigentes y parlamentarios, perpetró actos de violencia que resultaron en la quema y destrucción de cientos de negocios, ocasionando la pérdida de miles de puestos de trabajo. No pretendo afirmar que todos los que marcharon fueron izquierdistas violentos. No obstante, no fueron los “derechistas”, ni los católicos, ni los emprendedores quienes quemaron y saquearon Chile.
‘Si crees que los hombres duros son peligrosos, espera a ver de lo que son capaces los hombres débiles.’[1]
Es fundamental tener en cuenta esta frase y reflexionar sobre la responsabilidad que tuvo buena parte de la ‘oposición’ en la ruina de nuestro país. Sebastián Piñera fue un complice pasivo de los violentitas debido a su debilidad moral.
En medio de la ola de violencia, el Estado – pese a no cumplir con mantener la ley y el orden – continuó estirando la manito y exigiendo que los negocios paguen impuestos. Imaginen esta escena: Eres propietario de un negocio familiar y, a pesar de las dificultades, continuas pagando impuestos mientras la extrema izquierda intenta saquearte. Luego, después de un largo y difícil día, prendes la tele y ves cómo los políticos homenajean a los mismos que te saquearon.
Tiempo después, ves cómo nuestro honorable Presidente Gabriel Boric indulta y además les otorga pensiones de gracias a los mismos que quemaron tu local. Pensiones que serán pagadas con TUS impuestos. No podía ser peor, pensaron muchos. Bienvenido el COVID.
‘Cuando la bota del gobierno está en tu cogote, no importa si es la bota izquierda o derecha’. [2]
Los comerciantes, pequeñas y medianas empresas, así como los negocios familiares que milagrosamente lograron sobrevivir a la violencia de la izquierda octubrista, encontraron rápidamente un nuevo desafío con la presión que sería ejercida por la derecha. Muchas veces escuchamos en las noticias como el ‘COVID-19 causó muchos cierres de negocios’. Pero no, jamás olvidemos que el COVID jamás dejó a alguien sin trabajo, jamás cerró un local, jamás cerró un negocio familiar, jamás causó la bancarrota de un negocio que había funcionado por generaciones. Todo esto fue resultado de las acciones del Estado, a través del gobierno de turno, particularmente de la “derecha”, con sus políticas, mandatos y restricciones. Políticas liberticidas que justificaron en nombre del “bien común”.
Si por algún milagro lograste sobrevivir la violencia y saqueos, ahora venía el Estado a decidir si tu negocio es o no es “esencial”, coaccionando tu libertad de trabajar. Los políticos también se arrogaron la potestad de determinar, en tu propio negocio, cuantos clientes puedes atender a la vez. Ellos te decían a qué hora podías abrir, a qué hora debías cerrar. Ellos te decían incluso cómo organizar tus mesas. El mismo Estado que jamás te ayudó a abrir ese negocio. El mismo Estado que jamás estuvo contigo en las malas, en las lágrimas y sudor, ahora te decía cómo manejar tu negocio. Pero no olvidemos, hay que ser un buen contribuyente y pagar tus impuestos. Si no pagas, te multarán y cerrarán tu negocio, quitándole el alimento a tu familia. Pero tranquilo, todo es por el “bien común”.
Por favor, recordemos este absurdo estado de nuestro país. Burócratas, de distintos partidos, como Francisco Vidal, Paulina Vodanovic, Maite Orsini, ganando millones de pesos en sueldos estatales, llenos de verdaderos privilegios, diciéndote a ti como manejar tu negocio. Sienten el derecho de decidir qué días puedes abrir, a qué hora puedes abrir, cuánto les tienes que pagar a tus trabajadores, o si debes tener ciertas medidas que ellos, los “expertos”, estiman importante.
¿Qué importa si tienes 20 años de experiencia en el rubro y en cómo manejar un negocio? Ellos, que nunca han pagado un sueldo, te dicen que pagas muy poco. Aquellos que nunca han creado empleo te advierten que tus condiciones no son buenas y que sería mejor que no contrates. Los mismos que viven de tus impuesto, te dicen que tienes que pagar más impuestos. Y si fallas en pasarle una parte de tu ganancia a los burócratas, clausurarán tu negocio… agradece, es por el “bien común”.
Es evidente que tú no eres el Estado, son ELLOS.
No debemos olvidarlo en los próximos años. Estamos peor que hace cuatro años gracias a la “dignidad” que prometieron. Pero no será el Estado quien entregue la “dignidad” de poder alimentar a nuestras familias, de poder pagar tu hipoteca, de poder trabajar y/o emprender. El Estado se pondrá en tu camino y será el primero en cobrar su parte, tu ‘contribución’. Debes pagar tu parte porque el Estado lo administra mejor que tú, según iluminados como Gonzalo Winter y Catalina Perez.
La función fundamental del Estado es proveer seguridad y justicia. De ahí en adelante, todos los chilenos contamos con suficiente dignidad, espíritu, ganas, amor e inteligencia para seguir y hacer el trabajo necesario para mejorar la vida de nuestras familias. Si el Estado nos quiere ayudar, que simplemente salga del camino.
Si el Estado nos quiere ayudar, que se dedique a proteger nuestras fronteras y no a cobrarme multa por no tener una patente que además no llegó a tiempo por culpa de ellos. Si el Estado nos quiere ayudar, que persiga a los delincuentes y no nos lleven detenidos por defendernos. Que el Estado salga del camino. Da igual si gobierna la derecha o la izquierda. El Estado no llegará a salvarte como un superhéroe. Te invito a repensar tu relación con el Estado. En los próximos cuatro años, te invito a gobernarte a ti mismo.
En el último tiempo, ha estado muy en boca la palabra “corrupción”, por motivos como el “caso convenios” y por el habitual “apitutamiento” de gente no calificada en cargos de confianza del Gobierno. Estos casos suelen provocar rabia en la ciudadanía, por lo que los políticos y líderes de opinión no tardan en rasgar vestiduras y condenarlos de manera ferviente y severa, muchas veces de forma cínica.
Estamos ante un término con una potente carga negativa. Pero, ¿Qué se entiende como “Corrupción”?. Podemos destacar dos definiciones que nos entrega la RAE, siendo la primera, “Deterioro de valores, usos o costumbres” y la segunda la define como una “práctica consistente en la utilización indebida o ilícita de las funciones de aquellas en provecho de sus gestores”.
Bajo la segunda definición son varios los ejemplos que se vienen a la mente; Paco-GATE, caso PENTA y SQM, la colusión del papel higiénico o el ya mencionado “caso convenios”; todos casos en los que se utilizaron las instituciones para favorecer a grupos de interés que han capturado el aparato Estatal extrayendo rentas para el beneficio propio y de sus amigos a costa de todos nosotros.
Un dato no menor es la desproporcionalidad que existe en cuanto a los castigos aplicados para aquellos pocos que han sido condenados por estos robos multimillonarios en comparación con quienes han sido, por ejemplo, condenados por elusión fiscal. Prisión y millonarias multas han sufrido quienes han osado intentar conservar el fruto de su trabajo frente al Leviatán. Mientras que en los casos mencionados, solo contamos con un condenado a presidio – Senador Orpis – y después abundan las investigaciones sin puerto o los tratos por debajo de la mesa que acaban con uno o dos funcionarios suspendidos por tiempo limitado.
Pese a la indignación que pueden causar los casos mencionados, no debemos olvidar que la corrupción no se limita al robo de fondos públicos. También está el ya mencionado “pituto” que consiste en seleccionar a alguien para ocupar un cargo público en virtud de su relación de amistad o cercanía con el administrador de turno y sin contar con las cualificaciones o mérito necesario para el correcto ejercicio del cargo. Ejemplos sobran y podríamos estar horas enumerándolos.
Las colusiones son otra forma de corrupción en la que grandes empresas se coluden con los políticos para que estos aprueben leyes que restrinjan o dificulten la libre competencia, asegurándose posiciones de mercado que les permitan fácilmente monopolizar bienes y servicios y así cobrar sobreprecios a los ciudadanos. Farmacias, papel higiénico y el caso de los pollos son algunas de las colusiones recientes más conocidas.
Pero, ¿Solo pueden las entidades públicas cometer actos de corrupción? A pesar de lo que se expresa en el ideario popular, la respuesta es no. La diferencia es que los actos de corrupción entre personas naturales corresponden a nuestra primera definición: “Deterioro de valores, usos o costumbres”. Nuestros valores se ven mermados por los malos hábitos que terminan normalizados y repercutiendo en el tejido social. Este deterioro se manifiesta en los cada vez más frecuentes robos a empleadores. Estos pueden tomar distintas formas como, por ejemplo, el reciente escándalo de las licencias falsas. También se observa, aunque de forma más sutil, en la procrastinación en el lugar de trabajo; los ascensos empleados por razones ajenas a sus méritos; Empleadores y asalariados que no cumplen con sus compromisos laborales o defraudan el horario de trabajo, entre otros casos. Aunque puedan parecer faltas menores, la proliferación de estos comportamientos comprometen el tejido social al promover prácticas que corroen los principios mínimos necesarios para la vida en civilización, como por ejemplo: el respeto.
Hay una expresión que reza “Un país tiene al gobierno que lo representa”, bajo esta idea podemos deducir que la tónica que han marcado tanto los gobiernos anteriores como el actual (con múltiples casos de corrupción de distinta índole) no son más que un reflejo cultural del ciudadano de a pie, en el que prima la idea de “nadie se va a dar cuenta”, “si todos lo hacen”, “sé más vio”, «a él no le falta«. Recordemos el caso de Yasna Provoste, Senadora de nuestro país que fue candidata a la presidencia, habiendo sido la primera ministra en ser destituida de su cargo por una acusación constitucional tras “perder” 600 millones de dólares del Ministerio de Educación.
Solos no podemos cambiar el mundo. Pero jamás infravaloremos el impacto que podemos generar siendo personas de bien, que actúan con honradez y solidaridad. Creo que sobra decir que si queremos un cambio real en cómo se dirige el Estado, primero debemos cambiar nosotros.
En la última venida de Javier Gerardo Milei a Chile, durante su conversación con Axel Kaiser, y a propósito de los desafíos que implica ser libertario en estos tiempos, hizo una referencia al Antiguo Testamento, que me parece sumamente inspiradora y vigente, la cual trataré de transcribir en los términos más precisos que me sea posible, ya que resume de muy buena manera lo que implica tomar la bandera de Gadsden y alzarla en nuestra sociedad en el día de hoy, y que no es para nada distinto a lo que padeció Moisés en su época.
Cuando Moisés inspirado en la idea de recuperar la libertad que había perdido su pueblo, a manos de los egipcios, decide salir por fin con autorización del faraón (a regañadientes). Para mi sorpresa, no fue todo el pueblo de Israel quien lo acompañó, fue sólo un porcentaje, muchos de sus compatriotas, prefirieron la seguridad que les daba recibir un pescado asegurado por parte del Faraón, frente a la incertidumbre del desierto y esa locura de buscar la tierra prometida. Luego, durante la larga peregrinación que pasó el resto en el desierto, muchos decidieron volver a Egipto, en búsqueda del pescado seguro, y si eso fuera poco, más adelante, los que aún quedaban con Moisés, lo culpaban a él de esta loca aventura que habían emprendido, lamentándose de no haberse quedado en la seguridad del imperio Egipcio.
Finalmente, recordemos, que Moisés nunca entró a la tierra prometida, y que al final la tierra prometida no tenía nada que ver con el paraíso en la tierra, como muchos creían, sino, en el desafío diario de un pueblo por mantener sus propias tradiciones, aún a costa de sacrificios, guerras, traiciones y dolencias, sin la certeza de saber si al día siguiente habría pescado o no asegurado.
Una de las moralejas que podemos sacar de esto, es que hoy, sea usted o no Judío, creyente o no, el pueblo que ha trascendido, es el que renunció al faraón y al pescado seguro, el que nos inspira con sus padecimientos y desventuras en el desierto. Nada o muy poco sabemos de aquellos que se quedaron en Egipto, y vivieron serviles al faraón, desaparecieron en la historia, subsumidos por los relatos fantásticos de humanos divinizados supuestamente hijos del Sol o de las estrellas, y que se inmortalizaron en pirámides, que sólo dan cuenta que su vida se limitó a proveer a otros de fastuosos monumentos, a cambio de un pescado.